Catedral de Santo Domingo de la Calzada (La Rioja)




Un poco de Historia

Santo Domingo fue un eremita del siglo XI que vivió por estas tierras de la Rioja. Quizo facilitar el paso de  los peregrinos del Camino de Santiago construyendo un puente sobre el río Oja, un hospital, un albergue de peregrinos, un camino entre Nájera y Redecilla del Camino (Burgos) y una iglesia. Contó con el apoyo de Alfonso VI, que vió cómo con la obra del santo se facilitaba la repoblación de estos parajes. Pronto se consolidó un núcleo de población que recibiría el nombre de Santo Domingo de la Calzada. Las gentes construyeron sus casas en torno a la iglesia y al hospital de peregrinos: es el llamado Barrio Viejo.

A mediados del siglo XII, ya muerto santo Domingo, comenzaron las obras de lo que sería la catedral. Enfrentado a  la comunidad benedictina de Santa María la Real de Nájera, el obispo pretendía demostrar y consolidar su autoridad en la diócesis al poner en marcha el nuevo templo.


El impresionante ábside tardorrománico

Santo Domingo de la Calzada fue de dominio eclesiástico -bajo la autoridad del abad- hasta 1250, en que pasó a depender del rey. La localidad ya era relativamente importante, y le fueron concedidos fueros por Alfonso VIII en 1187 y 1207, que facilitaron aún más su crecimiento.

El Codex Calistinus, siglo XII, que trata de la vida y milagros de Santiago y describe una especie guía de viajes para los peregrinos que hacían el Camino de Santiago, recomienda pasar por Santo Domingo de la Calzada para venerar la tumba y la memoria del santo.


Plano de la catedral.
Fuente: http://catedralsantodomingo.com


En el siglo XIII el enfrentamiento entre los Lopez de Haro y la monarquía castellana aconsejó el traslado de la sede episcopal de Calahorra a Santo Domingo lo que se hizo por espacio de unos 3 años. Con ello la iglesia de Santo Domingo consiguió el título de ‘catedral’ y que la diócesis se llame de Calahorra - La Calzada.

Su muralla data de los siglos XIV y XV. En la actualidad, Santo Domingo es la localidad de La Rioja que conserva un mayor perímetro amurallado.

En el siglo XVI Santo Domingo tenía unos 3.000 habitantes. Tras un siglo XVII de crisis, la situación mejora en el siglo XVIII, momento en que se construyeron o remodelaron muchos edificios. A finales del siglo XIX, ya como cabeza de comarca, la población era de unos 4.000 habitantes, llegando hoy día a los 7.000.


La cúpula





El milagro del gallo y la gallina que cantaron después de asados

El Códex Calixtinus, siglo XII, cuenta la historia siguiente: 

El joven alemán Hugonell estaba haciendo el Camino de Santiago con sus padres. Hospedados en Santo Domingo, una joven que trabajaba en el local se enamoró del alemán, pero éste la rechazó. Despechada, la joven ocultó una copa de plata en el zurrón del muchacho y le acusó de robo. Hugonell fue ajusticiado en la horca. Pero sus padres oyeron la voz de su hijo diciéndoles que estaba vivo gracias a Santiago, a quien sus progenitores se habían encomendado.




El "gallinero" de la catedral. Santo Domingo es el único templo cristiano del mundo donde se permite que vivan animales

Enseguida fueron a buscar al Corregidor, para comunicarle la noticia del milagro. El Corregidor estaba cenando y se burló de los padres de Hugonell. «Vuestro hijo está tan vivo como este gallo y esta gallina que me disponía a comer antes de que me importunarais», les dijo. Y en ese momento, el gallo y la gallina recobraron la vida y se pusieron a cacarear.

En recuerdo de estos hechos ha quedado la frase de «en Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada». Desde tiempos medievales hay siempre un gallo y una gallina vivos en la catedral. El de Santo Domingo es el único templo cristiano del mundo en que está autorizado tener animales dentro.


Interior del "gallinero" con un gallo y una gallina vivos.

También tiene su origen en esta historia los “ahorcaditos”, unos dulces en forma de vieira de peregrino, que podemos encontrar hoy día en las pastelerías de la localidad.

La leyenda del gallo y la gallina tiene su paralelo en “el gallo de Barcelos” (Portugal), en la que un condenado a muerte por falsas acusaciones de robo se salva por un gallo al que el juez se iba a comer y que recobró la vida milagrosamente. Por todo ello, debemos suponer que ésta es una historia medieval propia del Camino de Santiago que ha tomado cuerpo en algunos lugares y que, seguramente, encierra un significado más profundo.

Otra leyenda parecida la encontramos en Manresa (Barcelona). Cuentan que hacia 1602 a una niña de 14 años se le escapó una gallina, que fue a caer en un pozo de la calle Sobrerroca, donde murió. La niña se encomendó a san Ignacio de Loyola y la gallina volvió a la vida. El agua de este pozo -conocido como "el pozo de la gallina"- se considera milagrosa.